Martes, 23 de mayo de 2006
Se lo prometí desde la tarde en que tuvimos nuevamente la oportunidad de platicar.
Hace mucho tiempo que no lo hacíamos. Entre el trabajo y los niños no me había dado tiempo y me dio un gusto enorme que sucediera.
Mientras los niños corrían y jugaban cerca tuvimos la oportunidad de sentarnos un rato en una escalera y platicar varias horas.
Hablamos de muchísimas cosas de las cuales no nos habíamos puesto al corriente. De la situación de sus hermanos, de que uno de ellos va vender la casa en que todos crecieron y como les afecta eso a todos en la familia.
Platicamos un poco de viejos amigos y conocidos.
Me contó que Ling la había visitado y que le dio un gusto enorme verla con su "pancita", que se ve muy bonita y muy contenta. Yo le comenté que ya la había visto también y que me daba mucho gusto por supuesto que la visitara y saber que es feliz.
Charlamos también sobre Dánae y su familia, de quienes yo no sabía nada desde hace mucho tiempo, casi desde que ella perdió a su bebé el año pasado. Me dijo que sus padres todavía no se mudan con ella, que siguen aquí, lo que me recuerda que tengo pendiente ir a tomarme un café con su papá desde hace mucho tiempo. Es siempre muy interesante platicar con él y le tengo una gran estima. Tiempo, tiempo, tiempo... Rayos.
En fin. Salí de viaje y estuve fuera una semana y aún después de mi regreso he estado algo atareado y no me había dado la oportunidad de ir a buscarla.
Incluso este domingo los planes eran originalmente distintos.
Pero en vista de lo que ocurrió el sábado ya no di oportunidad de repetir la escena el domingo. Así que hubo un cambio urgente de planes.
¿Por qué no nos podemos poner de acuerdo ni con las cosas más sencillas?
¿Por qué ni siquiera con ellos o con lo que a ellos los hace felices?
Verdaderamente el mito de Sísifo se apodera con mayor frecuencia de mis sentimientos, de mi vida, de mi energía.
El mito se fortalece, la piedra crece en peso y volumen cada día y mi fuerza, mi voluntad se están acabando a cada instante.
Antes describía como me siento utilizando muchos adjetivos distintos. Pude haber dicho que me siento triste, desolado, desilusionado. Pero últimamente lo que predomina es un inmenso cansancio.
Me siento tan cansado.
En fin, no era eso de lo que pretendía escribir.
Con el cambio de planes le llamé y le presenté dos opciones.
Ella decidió ir al cine, tal y como le había prometido.
Y aún eso no fue fácil.
Cuando vio que tomé mis llaves, mi hijo mayor se abrazó de mi pierna y no quería soltarme. Separarse de ese abrazo es una de las cosas más difíciles que cualquier padre tiene que hacer. Desafortunadamente en esta ocasión no podía llevarlos conmigo. Ya había buscado una solución a ello pero no encontré ninguna. Simplemente no era posible en ese momento.
Le recordé que ya habíamos pasado la mayor parte del día juntos y le prometí que haría lo posible por regresar a tiempo, antes de que se fueran a dormir para contarles un cuento. Solo así pudo soltarme, todavía con un dejo de tristeza en sus enorme ojos, pero ya con una sonrisa tentativa.
Diablos... ¿Por qué tenemos que afectarlos así?
¿Por qué ni siquiera para estas cosas nos ponemos de acuerdo?
Así que todavía con el corazón en un puño, subí al auto y me fui a buscarla a su casa.
Cuando llegué me di cuenta de que me estaba esperando ya, estaba mirando por la ventana hacia la calle como niña pequeña.
Se veía muy dulce.
Me abrió la puerta y me dio un abrazo enorme a pesar de su muy corta estatura.
Sus enormes ojos verdes brillaban de contentos, lo cual me hizo muy feliz en ese instante, me ayudó muchísimo a olvidar un poco la nube sobre el castillo. De la cual por supuesto ella no sabe nada y yo quisiera mantenerlo así por el tiempo que sea posible. No quiero causarle ningún pesar.
Entrando, los saludé a todos y platicamos un momento solamente pues casi era ya hora de salir.
El cine está realmente muy cerca así que nos fuimos caminando y seguimos con la charla.
Me encanta su actitud cuando vamos al cine, su entusiasmo y su contagiosa alegría. Es como una niña pequeña en realidad.
Invariablemente me recuerda una fotografía suya donde tiene como cuatro años y se ve igual de adorable que aquella famosa niña del cine... La Tucita.
Ya en el cine siempre es la misma historia. Siempre dice que no quiere nada pero sé que adora las palomitas y el pastel de chocolate. El chocolate ganó esta vez.
Se apoyó en mi brazo y subimos las escaleras juntos.
Aún cuando me encanta el cine, no viene mucho al caso el hablar de la película que vimos. Salvo que era una típica película de espías, uno de mis placeres culpables del cine y uno plenamente compartido con ella. Nada sorprendente, pues de ella lo aprendí.
Hubo una escena sin embargo que a pesar del suspenso me provocó una enorme sonrisa. En esta escena en particular el héroe debe lanzarse al vacío desde un edificio muy alto, atado solamente a una cuerda, todo para salvar a la chica que quiere. Por cuestiones que me sería muy complicado intentar siquiera explicar, llevo una escena muy similar en mente y es una que infaliblemente me provoca sonreír y un salto muy alegre en el corazón.
En el intermedio nos tomamos un café. A ella le fascina y me da un gusto enorme poder consentirla. De verdad se veía muy contenta.
Terminando la función caminamos de vuelta a su casa, donde todavía nos quedamos charlando un rato. Me sentía muy contento por estar ahí, por platicar con ella, pero ya era un poco tarde y yo tenía una nueva promesa que cumplir: El alcanzar despiertos a mis duendes.
Ella no conoce mucho de computadoras, tiene una muy vaga idea de lo que es un blog pero lo que seguro no sabe es que escribo uno bajo un nombre tan ilustre como el que robé, así que estas palabras jamás habrá de leerlas.
No sabe de los problemas en el castillo, aunque estoy completamente seguro que debe ya tener una sospecha. Pero, como dije, no puedo decirle nada, y no solamente porque no quiero preocuparle más.
Así que tampoco conoce la verdadera magnitud de lo que significó para mí el pasar ese rato tranquilo fuera de casa y más por pasar ese tiempo juntos.
Así que este pequeño relato es solamente como un testimonio adicional de cariño y gratitud para ella, uno de los muchos que se merece.
Muchas gracias Mamá.
Te quiero mucho.
Rayos.
Lo anterior lo escribí hace ya varios años, como puedes ver.
Como sabes, es mucho lo que ha cambiado, y mucho lo que sigue igual.
Quise escribir algo nuevo, algo diferente. Pero no pude.
"Recuérdenme Contenta"
Fue lo primero que me dijiste ese día.
Ese que ya sabíamos, sentíamos, que sería el último.
Rayos.
De verdad que no puedo.
Quise escribir algo diferente.
Esta es mi manera de hacerlo, de recordarte.
Así.
Como me lo pediste.
Te recuerdo Mamá. Y te recuerdo contenta.
Aunque también, me haces ya mucha falta.
Hace una semana ya, y te extraño.
No te imaginas cuanto.
Te quiero Mamá.
Lo anterior lo escribí hace ya varios años, como puedes ver.
Como sabes, es mucho lo que ha cambiado, y mucho lo que sigue igual.
Quise escribir algo nuevo, algo diferente. Pero no pude.
"Recuérdenme Contenta"
Fue lo primero que me dijiste ese día.
Ese que ya sabíamos, sentíamos, que sería el último.
Rayos.
De verdad que no puedo.
Quise escribir algo diferente.
Esta es mi manera de hacerlo, de recordarte.
Así.
Como me lo pediste.
Te recuerdo Mamá. Y te recuerdo contenta.
Aunque también, me haces ya mucha falta.
Hace una semana ya, y te extraño.
No te imaginas cuanto.
Te quiero Mamá.

7 comentarios:
Me entristece mucho saber tu pérdida.
No tengo palabras que consuelen la ausencia; solo diré -en mi experiencia- que el saberla en tu corazón hará menos pesada la carga del dolor.
Un abrazo fuerte solidario.
Gracias.
Eres muy amable.
¿Sabes?
Es precisamente lo que le decimos a mis enanos, una y otra vez, que mientras la conserven en su corazón, estará con nosotros.
Gracias de nuevo.
Un abrazo grande y que el cariño sea un fiel recuerdo de su partida.
Biko.
No pude evitar las lágrimas, te mando un fuerte abrazo.
Gracias.
Voy entrando... un buen amigo me ha dicho cómo... pero me es dificil sabes? escribir a traves de la nube de agua que comienza a nublar la vista...
Por algo he de ser lo que soy... apenas entré y un deseo enorme de buscarte, de leerte, de reencontrarme con tus colores, sorpresa enorme de negrura y obscuridad... no he leído el último y he venido directo a éste, que me sonó conocido (a pesar de mi mala memoria).
Amigo, se lo que una pérdida de este tipo implica, puedo adivinar como te andas sintiendo...
No tengo más que enviarte un caluroso abrazo... no tengo más que enviarte estas palabras que sé que sabes... porque sé que sabes...
Un beso y un abrazo.
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